Un día como hoy me volvió mi gastritis, esa que me sigue como novia celosa desde que de niño no sabía por qué tenía ese ardor en el estómago. Los viejos dicen que antes solo se la veía en los adultos, pero ahora es la enfermedad de moda. O sea, estoy a la moda.
Estoy con gastritis porque he querido, he querido mucho. Porque soy un eterno estúpido romántico incapaz de ser un calculador insensible. Tengo gastritis porque soy adicto a la feniletilamina, que dicen que es la hormona que se segrega cuando uno está enamorado.
Un día como hoy escribo después de casi un año de no saber qué escribir. Porque Saramago, uno de mis escritores favoritos que acaba de irse, decía que él empezó a escribir de viejo porque quizá no tenía nada que contar.
En todo este tiempo reemplacé mis letras por uno de mis pasatiempos favoritos, que ustedes mis esporádicos lectores que los traté muy mal por mi ausencia egoísta, ya deben intuir: la fotografía.
Pero hoy quiero contarles que prometo contarles.
3 comentarios:
Ya era hora =)
ah, qué gusto. qué gusto.
:) :)
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