30 de octubre de 2010

Frío

El aire helado surfea por mi espalda y va clavando sus uñas llegando a mi garganta. Estoy en Huancayo, a 3.200 m.s.n.m, y el sol fue asesinado. Las nubes me toman fotografías con flash, braman como titanes y me escupen piedras de hielo.

Mi camisa se va desgarrando con la helada, el agua del suelo se eleva envenenando mis pies con un vapor gélido y tóxico.

Las luces del día ceden, mis pupilas se dilatan y las sombras emergen entre chasquidos de hielo. Mis zapatos se infectan de frío, disuelven mis medias y empiezan a cangrenar mis ultimas flamas de vida.

El piso recibe mis rodillas, se apodera de mi cintura y hombros, esperando con sutileza pero con gula que mi cabeza se refrigere en sus entrañas.

2 comentarios:

Mu.- dijo...

y el encabezado de tu blog que se ve tan cálido...

Alexander dijo...

Pues sí... Muy surrealista o muy inconsistente.