Música para el suicidio
Escrito el 29 de julio de 2009 a las 09:53 PM
Una pareja liberal que decide abrir un restaurante por los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Y todo buen restaurante, al menos en Budapest, debía tener un buen pianista.
Ella es terriblemente seductora, voraz con su mirada perversamente inocente. Disfruta el amor pero no compromete su amor a solo uno. Tampoco es una puta.
El pianista joven tiene un rostro complicado, entre tímido y autocensurador, perturbador en la forma de comunicarse. Compuesto de manías y talentos sombríos. Pero quién puede dejar de enamorarse de ella.
El día de su cumpleaños, el pianista no le regala un beso, tampoco una rosa; le regala la canción para el suicidio: Gloomy Sunday.
Esta historia se basa en la película Gloomy Sunday: ein Lied von Liebe un Tod, que tiene mucho de ficción. Pero lo que es real, lamentablemente (o felizmente), es que esta melodía, melancólica, de un romanticismo egoísta ecléctico e inexplicable, y ya sea una leyenda urbana o no, indujo a más de una persona al suicidio.
Es otoño y el cobarde se deja caer
En la tierra, todo el amor de las personas ha muerto
Con pena y lágrimas, sollozo en el viento de otoño
Una nueva primavera ya no trae esperanza a mi corazón
En vano lloro, en vano sufro
Las personas no tienen corazón, malas y codiciosas
El amor ha muerto
Este es el fin del mundo, el fin de la esperanza
Ciudades perecen, endiabladas tocan la musica
Las brillantes praderas son rojas con sangre humana
Los cuerpos se dispersan en las calles
Otra vez en silencio, repito mi oración
Señor, la gente es repugnante y engañosa
El fin del mundo…
Flashback: Lüneburg
Escrito el 16 de julio de 2009 a las 09:57 AMLa felicidad pura
Escrito el 6 de julio de 2009 a las 01:35 AMHay algo que me hace desconfiar mucho de los espiritistas o el nosequé calificativo que se les ponga a personas como Deepak Chopra o Paulo Coehlo. No es que me parezcan malos, light, que no dicen nada, o que me crea lo suficientemente autosuficiente para no necesitarlos. Desconfío de ellos porque pareciera que realmente nos dan el camino más fácil a la felicidad. Y desconfío de ellos porque no me gusta la idea de que alguien me enseñe mi propia felicidad.
Y es que la felicidad es algo tan horriblemente simple que quizá nos simplifique tanto la vida que la concepción occidental de progreso desaparezca (¿por fin?).
La felicidad es como un ranking de la mayor cantidad de momentos de placer que tu cuerpo te genere. Placer del cuerpo porque la mente forma parte del cuerpo, somos una simple masa de cerebro con impulsos eléctricos que al final llamamos mente como si clasificarlo así dejara de ser cuerpo.
Si el clímax es, por decirlo así, la situación más conocida de placer comprimido, se podría decir que la definición utópica de la felicidad es "el clímax constante desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte".
Sin pensar que el único medio para el clímax es el sexual, y realizando una suposición y un promedio humano aproximado, ¿no es, en principio y en la concepción pura de la raza humana como parte del mundo animal, el clímax sexual la felicidad en comprimido más pura?¿Debería ser la actividad más practicada, por más tiempo, por más veces, desde que nacemos hasta que morimos, abocando el progreso, la tecnología y el desarrollo a ese objetivo? ¿no sería el progreso el intento por encontrar el medio más fácil para conseguir felicidad pura?
¿Cuál ha sido el motivo por el cual hemos convertido en tabú la actividad que nos hace más felices?¿Por qué el pudor?¿Toda nuestra sociedad está pensada para la infelicidad?
Existe pudor para todos los placeres del cuerpo: el sexo (crítica a la práctica en sí), dormir (crítica al ocio y a la flojera), comer (crítica a la gula y a la gordura), etcétera. Como si los pecados capitales estuvieran hechos para nuestra infelicidad. Como si quien los haya creado tuvo el suficiente egoísmo o perversidad de querer generar infelicidad.
Como si su felicidad hubiera sido buscar nuestra infelicidad.
Son casi las dos de la mañana, he dado vueltas mentales durante horas y espero no haber escrito, como diríamos los peruanos, pastruladas... :P
Flashback: Hamburgo...
Escrito el 29 de junio de 2009 a las 08:42 PMEra diciembre del año pasado y llegaba de casualidad a la ciudad que albergó los inicios de los Beatles, algo que no supe una vez que me fui. El novio de la guía del grupo vivía allí, y me acogió amablemente por cinco días. Tuve encontrones sentimentales, situaciones infantiles y desconciertos adolescentes. Y Hamburgo, sobre todo lo recordaré por ser una ciudad que no se parece a otras que había conocido. El agua que lo rodea, los lagos inmensos que recepcionan los barcos inmensos, el movimiento comercial ordenado, pero igual, inesperadamente, tiernamente navideño, desconcertantemente interesante, :)
|diciembre de 2008|

|diciembre de 2008|

|diciembre de 2008|

|diciembre de 2008|
Y volver... me.
Escrito el 27 de junio de 2009 a las 11:17 PMY he tratado de pensar muchas veces en cómo empezar (volver) a escribir después de tantos meses, y qué excusa sería la mejor para justificar la ausencia. Pues no la tengo, porque quizá no sabía o tenía nada que escribir.
A diferencia del último post, escrito con optimismo e inusitada pasión y felicidad por vivir, ahora puedo decir que escribo con aroma de catarsis. Ustedes, público probable y razonablemente ausente de mi blog por mucho tiempo, son mi anónimo refugio. Donde me siento más seguro, más confiado en no salir lastimado.
Pues en estos meses aprendí que el dolor nos llega a todos y que no he encontrado la forma de ser inmune a él. Que el dolor me colma más que el amor, y que el amor es un mal necesario.
Cómo odio amar.
Odio amar porque para amar tienes que no amar, y no amar me duele; y que no me amen me destroza. Y cuando no me aman, odio que no pueda dejar de amar yo también. Odio el amor unidireccional.
Odio odiar.
Porque soy capaz de odiar el amor. Tengo tanto que decir pero tan poco que contar. Hoy me permití escribir vulnerablemente triste.
En este viaje por Alemania, si he aprendido algo, es que nunca dejé de ser un enamorado del paisaje y de las personas, un romántico de vieja guardia, un colegial templado, un débil ser humano nietzscheano.
Ya no quiero comerme el mundo de envidia materialista, ya no quiero perseguir prosperidad, ya no quiero más de cuaro cifras en mis cuentas. Quiero vivir jugando, disfrutar de mis amigos que se han ido incrementando, quiero vivir exigiendo mi cerebro eternamente, quiero tener flores frescas de estación en mi corazón. Quiero confiar antes que desconfiar, quiero fallar sin excusas, quiero vivir el devenir y plantarle una sonrisa ingenua.
Quiero ser más ser humano... :)
Peruvianman in somewhere in Germany
Escrito el 30 de diciembre de 2008 a las 04:34 PMY de Berlín me fui a Hamburgo. Y de Hamburgo a Lüneburg, Ilmenau, Erfurt, Weimar, Ingolstadt, München, Kaufbeuren, Augsburg y Friedberg. El frío me ha acompañado en cada trayecto, la nieve ronda como una mascota fiel y el fin de año me ha llegado de repente, al punto que no sabría decir si me fue bien o mal. He escrito menos que de costumbre, hablé más del amor y la felicidad, menos de política y filosofía.
Creo que estoy cada vez más seguro de que no sé qué será de mí.
Peruvianman in Berlin
Escrito el 15 de diciembre de 2008 a las 11:24 AMEstuve en el New York europeo pero sin tanto ruido y con más historia y vida en sus calles. Así podría describir a Berlín, una ciudad que tiene tanto de historia y actualidad a la vez. Fueron 10 días con muchísimo trabajo y actividad junto a 9 latinoamericanos que hicieron que cada noche sea un motivo de divertirse. Mis noches de descanso eran de 4 horas diarias y las cervezas alemanas eran el insumo de nuestra amistad.
Pero Berlín es enigmática, rara, curiosa. Los vestigios de un muro que partió en dos la ciudad hace 19 años va más allá del hecho físico. Fue un punto de inflexión en el que berlineses vivieron mundos distintos y se hicieron distintos. 28 años separados no fue un juego. Ha significado una ciudad que fue partida obcenamente en dos universos distintos que han convivido a metros de distancia física, pero a kilómetros de distancia real. Quizá esto nos suene familiar para cada una de nuestras propias historias. Pero hablaré de ello más adelante.
Aquí unas fotos de Berlín.
Peruvianman in New York III
Escrito el 5 de diciembre de 2008 a las 04:56 AMEstuve en Nueva York por cinco días y, no sé si por el invierno, por el frío, por la poca iluminación o porque ya lo había visitado antes, sentí que esta ciudad es muy asombrosa pero solo por un par de días y nada más. El ruido es menor que el de Lima, el tráfico es un 'bebé de pecho' en comparación con Lima, los edificios son altos e imponentes pero nada más, la gente es indiferente, y la vida es cara.
Central Park es realmente un pulmón y un alivio ambiental, es un respiro de paz que te da fuerzas para salir nuevamente a surcar la ciudad. Pero más allá de todo, es una salvedad dentro de una ciudad que nunca duerme, nunca descansa, y, para mí, nunca es realmente feliz. Pero claro, las fotos quizá se vean más lindas que la realidad misma.






En un par de días cogeré un avión y me iré a Berlín, por 9 días y sin presupuesto. Iré con lluvias y quizá algo de nieve, con un curso-taller por delante pero con la excusa perfecta para conocer realmente cuánto significa y significó Berlín y su muro para la historia nuestra de cada día.
Peruvianman in New York II
Escrito el 24 de noviembre de 2008 a las 11:38 PMEn un par de días cogeré un avión y me iré a Nueva York, por 5 días y sin presupuesto. Iré cuando soplan visos de nieve y escarcha, cuando el romanticismo del frío cala en el ambiente. Iré conociendo ya el Nueva York de verano con sus interminables días. No me iré a museos, no pasearé por el Central Park, no visitaré la Estatua de la Libertad, no cruzaré el Puente de Brooklyn.
Solamente estaré respirando la ciudad y evitando contagiarme de su estrés.
Joshua Bell, o el cómo la forma venció al fondo
Escrito el 3 de octubre de 2008 a las 10:51 AM
En enero de 2007, el violinista súper rankeado Joshua Bell tocaba en un metro de Washington por más de 40 minutos, mientras la gente, indiferente, aletargada, impasible, seguían la ruta de sus quehaceres. Terminada la jornada música, el violinista percibió 32 dólares por los servicios prestados más un comentario de una señora que, al reconocerlo, le dijo: "esto solo puede pasar en el D.C."
Esta anécdota puede ser interpretada de dos maneras: o el tipo tocaba desastroso o la gente no le dio importancia al sonido si es que este provenía de un músico de estación de metro.
La forma en que presentas las cosas a veces valen más que la cosa misma, y eso los publicistas lo sabemos como principio papal. Típico caso de la camisa con el cocodrilo y la camisa sin cocodrilo. Pero entonces, ¿cuántas cosas habré dejado pasar en la vida solo por el hecho de no estar presentadas correctamente?¿Cuánto debo culpar a los publicistas desperdiciar de esta forma la sustancia de la vida?















